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Pseudociencia ¿donde están las pruebas?

01/02/2014 07:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageBueno, la verdad es que este no suele ser el tema que trato, pero a veces me gusta cambiar un poco el rol y meterme en camisas de once varas. Esta vez viene motivado por la diferenciación entre la ciencia real y la llamada ‘pseudociencia’.

Este término es utilizado para describir algo que se presenta como científico, pero que en realidad no cumple con los criterios científicos.

Esta distorsión se produce porque la ciencia actual tiene credibilidad (es decir, funciona), mientras que la pseudociencia se intenta montar en el estribo del último vagón de esta credibilidad, sin someterse al duro escrutinio intelectual que exige la ciencia real.

Un buen ejemplo de pseudociencia es una de las cuestiones que más de moda están, es sin lugar a dudas la homeopatía, que se presenta bajo la fachada de una práctica médica basada en la ciencia, pero no se adhiere a la metodología científica.

Otras cosas que normalmente se sitúan bajo el marco de la pseudociencia incluyen temas como la astrología, el creacionismo, iridología , la programación neuro-lingüística y la adivinación mediante el uso del agua, por nombrar sólo unas pocas.

¿Cuál es la diferencia?

Las diferencias claves entre la ciencia y la pseudociencia a menudo se pierden en las discusiones, y a veces esto provoca que los hallazgos científicos sean más difíciles de creer por el público en general de lo que debería ser.

Otros conceptos erróneos acerca de cómo afecta a la ciencia la falta de comprensión es la definición de una teoría, para el lego, una teoría es una idea, pero para la ciencia implica tener que demostrar algo, cómo se deben utilizar las estadísticas y las evidencias vistas en la naturaleza y como evitar la falsificación de datos que conlleven a apoyar un estudio que realmente es erroneo.

Debido a estos conceptos erróneos, y la confusión que causan, a veces es útil discutir sobre la ciencia y la pseudociencia de manera que hemos de centrarnos menos en los detalles operativos y más en las funciones más amplias de la ciencia.

¿Qué es el conocimiento?

El primero y el más alto nivel en el que podemos diferenciar claramente la ciencia de la pseudociencia implica cómo un área de estudio crece en conocimiento y utilidad, es decir, como aumentan nuestros conocimientos sobre un tema específico.

El filósofo John Dewey en su teoría de la investigación, señalo que entendemos el conocimiento como algo que, tras ser corroborado por miles de personas, permite acceder a sus resultados para lograr aplicarlos a investigaciones adicionales.

Esta es una excelente descripción de cómo llegamos a ‘conocer’ algo en la ciencia. Muestra cómo el conocimiento existente se puede utilizar para formar nuevas hipótesis, desarrollar nuevas teorías y por lo tanto crear nuevos conocimientos.

Es característico de la ciencia que nuestro conocimiento, por lo expresado, ha crecido enormemente en los últimos siglos, guiados por la comprobación de la realidad de la experimentación.

En resumen, el nuevo conocimiento funciona y es útil en la búsqueda de más conocimientos que también funcionan.

Progresos no realizados

imageContrasta con esto la homeopatía, un campo que no ha generado ningún crecimiento apreciable en el conocimiento o en la práctica. Mientras que el uso del lenguaje científico moderno puede hacer que suene como algo impresionante, no hay un aumento correspondiente en el conocimiento relacionado con su supuesta eficacia. Este campo muestra una tabla de crecimiento completamente plana.

Y ojo, que algunos nos tratan de vender la homeopatía con la utilización de métodos ancestrales de herbolario que si tienen una base científica demostrable. Nada tiene que ver lo uno con lo otro.

Bajo este nivel de comprensión, la ciencia genera un crecimiento mientras que la pseudociencia no logra crecer.

Para entender esta falta de crecimiento nos tenemos que desplazar hacia un nivel en el que se apliquen más detalles, en el que nos ocupa uno de los principales objetivos de la ciencia, proporcionar explicaciones causales de los fenómenos observados por cualquiera que desee mirar.

Las explicaciones causales

Las explicaciones causales son aquellas en las que entendemos la relación entre dos o más eventos, donde podemos esbozar un camino teórico cuya desviación podría influir en los resultados.

Esta vía teórica puede ser probada a través de las predicciones que hacemos sobre el mundo, y sus resultados se mantienen o fracasan, fallando así la teoría. Ejemplos clásicos de las explicaciones causales de éxito en la ciencia incluyen nuestra explicación de las estaciones del año o la base genética de algunas enfermedades.

Si bien es cierto que los partidarios de la homeopatía se esfuerzan para ofrecer explicaciones causales, tales explicaciones no están vinculadas con prácticas realmente eficaces, no proporcionan nuevos conocimientos o nuevos usos, por lo que no dan lugar a un crecimiento del conocimiento.

De la misma manera, los partidarios de la programación neuro-lingüística afirman una relación causal entre ciertos procesos neurológicos y del comportamiento aprendido, pero fallan a la hora de explicar sus procesos.

Si hablamos de los astrólogos, bueno, estos ni siquiera intentan ofrecer una explicación a sus supuestos poderes de predicción y las que ofrecen en algunas ocasiones no van mas allá de el don divino.

La falta de explicaciones causales comprobables (o modelos si lo prefieres) que caracteriza a la pseudociencia nos da un segundo nivel de discriminación: la ciencia ofrece explicaciones casuales que llevan al crecimiento pero la pseudociencia no logra alcanzar ningún resultado.

Aspectos prácticos de la ciencia

El tercer nivel de discriminación es donde encontramos las grandes diferencias entre la ciencia y la pseudociencia.

Aquí es donde las batallas se libran sobre lo que constituye una evidencia, cómo utilizar correctamente las estadísticas, los casos de los sesgos cognitivos, el uso de metodologías adecuadas y así sucesivamente.

Es el lugar donde la homeopatía se basa en el sesgo de confirmación, donde el lobby anti-vacuna se alza gracias a simples anécdotas, donde los que niegan el cambio climático resaltan datos señalados a su libre albedrio para evitar tomar las medidas necesarias.

Este nivel también es el lugar donde la comprensión científica se convierte en un lodazal que tan solo unos pocos pueden atravesar, solo tienes que fijarte en los comentarios de muchos medios, cartas al directos, programas de televisión... para ver como la mayoría de la sociedad no puede ni tan siquiera entender el concepto de teoría científica.

Homeopatía

imageLa verdad es que esta rama de las pseudociencias merece todo un artículo propio, pero la base de ella es que los homeópatas piensan que el agua tiene memoria, y que esta memoria es transmitida a todas las moléculas de agua presentes en un mismo contenedor. Así es como se explican las ‘propiedades medicinales’ de sus brebajes. Aparentemente las personas son tratadas a pesar de que la píldora o poción puede no contener ni una sola molécula del supuesto agente medicinal. Pero, ¿realmente el agua tiene memoria?

Bueno, eso depende de cómo uno defina la memoria. Si definimos el agua como un elemento que tiene la propiedad de permanecer durante un tiempo determinado en un estado estable, entonces se tiene memoria, pero esta memoria no es a largo plazo, tan solo es capaz de retener este estado durante 50 femtosegundos. Por compararlo con un ser vivo superior, este periodo de tiempo es unos 60 millones de millones de veces más corto que la mítica memoria de tres segundos de los peces de colores.

Pero con esa ‘memoria’, el agua no puede retener ninguna información útil. La memoria del agua es sólo su capacidad de formar un grupo ordenado de moléculas de agua cuyo orden puede durar 50 femtosegundos. Es un poco como una multitud de personas dando vueltas en una estación de metro, hay focos en los que aparece un orden aparente debido a que existe un grupo de personas que pretende sacar un refresco de la máquina expendedora mientras que otros tan solo parecen desear consultar el plano del metro, un orden que se desvanece rápidamente al dispersarse estos grupos. Lo mismo ocurre con el agua, hay focos de orden donde las moléculas de agua están interactuando entre sí y con las moléculas de otros compuestos que están disueltas en ella, pero éstos focos se pierden rápidamente.

Probemos otra pregunta ¿qué pasaría si el agua tuviese una memoria de elefante y nunca olvidaría nada?

En ese caso todos estos focos ordenados durarían eternamente, el agua ya no parecería ser un liquido, los grupos no se disolverían, más bien diríamos que esta agua con memoria es en realidad hielo.

¿Qué tal si intentamos algo un poco más extraño? ¿Qué pasa si el agua pudiese recordar las moléculas que han sido disueltas en ella mucho después de que las moléculas originales se hayan perdido en el tiempo? Y entonces ¿qué pasaría si esa agua aún pudiese actuar como estas moléculas ahora desaparecidas?

Esto puede sonar muy extraño, pero un artículo publicado en la revista Nature (nada menos), sugería precisamente eso hace más de 25 años. No es sorprendente que resultó bastante controvertido y que poco después de la publicación de ese artículo el trabajo quedase desacreditado, no había ninguna evidencia sólida de que el agua fuese capaz de recordar con que otras moléculas había interactuado durante un lapso significativo de tiempo.

Pero vamos a ignorar la evidencia por un momento: ¿qué pasaría si el agua pudiese conservar en su memoria los elementos disueltos en ella y que ahora ya no están presentes? Pues en ese caso estaríamos en serios problemas, como se suele decir ‘la química es el estudio de la soluble’. Esta frase se refiere a que la química, sobre todo, implica disolver compuestos en disolventes y después hacerlos reaccionar entre sí para obtener nuevos e interesantes compuestos. Y da la casualidad de que el agua es el disolvente preferido por cualquier químico, es en el que mejor se disuelve cualquier otro compuesto.

Así, si el agua pudiese recordar todos los elementos con los que se ha cruzado, incluso en su forma más pura siempre se comportaría como si estuviese llena de impurezas. Cualquier experimento en el que se utilice agua mostraría resultados impredecibles, ninguna reacción química en la que esté presente el agua seria fiable. Por no hablar de que las depuradoras de agua de las que dependen las grandes ciudades no servirían de nada.

Así, la memoria del agua no es sólo una mala noticia para los químicos, también podría afectar al comportamiento del agua potable, esa que bebemos todos los días. Un día, su vaso de agua podría tener un flashback proporcionándonos un toque agradable de sabor a cítricos y al día siguiente recordar la capsaicina, el componente activo de los pimientos más picantes. Quizás incluso recordaría de golpe las drogas que los narcotraficantes suelen tirar por el desagüe antes de una redada policial.

No te preocupes, las cosas nunca llegaran tan lejos. Nuestro cuerpo está compuesto por más de un 70% de agua, la vida evoluciono en el agua, y el agua ha estado implicada en casi todas las reacciones experimentadas por todos los seres vivos. Si la sopa primordial se hubiese visto influenciada por productos químicos no presentes en esas aguas, entonces la vida jamás hubiese encontrado un entorno estable para su aparición. Sin vida, no habría evolución, y sin evolución, no encontraríamos a homeopáticos hablándonos de la memoria del agua.

El conocimiento está disponible

Es importante abordar estos entendimientos operativos básicos, pero también hay que resaltar tanto la ciencia en la educación como la comunicación de la ciencia, la ciencia de las explicaciones causales ofrece estas explicaciones sobre el mundo y muestra una relación entre el crecimiento del conocimiento y la utilidad.

Esta comprensión nos da mejores herramientas para reconocer la pseudociencia en general, y también ayuda a combatir los movimientos anti-ciencia (como el creacionismo) que a menudo se hacen pasar por una nueva forma de comprender nuestro entorno en su intento de jugar en el mismo terreno racional.

Así, es necesario emprender una ofensiva vigorosa, articulada y dirigida contra la pseudociencia, es esencial para el proyecto del progreso humano a través de la ciencia, que, como Einstein nos recuerda , es ‘lo más preciado que tenemos’.

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Sobre esta noticia

Autor:
Eonhadico (607 noticias)
Fuente:
espacioprofundo.es
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Tipo:
Reportaje
Licencia:
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