Los buches y los cólicos son el problema digestivo más común que presentan los bebés y, a pesar de la corta edad del paciente, pueden estar asociados a la enfermedad por reflujo gastroesofágico.
Aunque en la mayoría de los casos no dejan secuelas importantes, en ocasiones sí pueden estar acompañados de otras manifestaciones extradigestivas como demora en la ganancia de peso, tos, asma, afecciones respiratorias, otitis y neumonía entre otras complicaciones. Estas señales de alarma pueden significar la presencia de la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico, conocida por sus siglas como Erge y debe ser evaluado por gastroenterólogos además de pediatra, otorrinolaringólogo y neumonólogo.
Las manifestaciones varían según la edad. En niños menores de 8 años, los síntomas pueden ser falta de crecimiento, irritabilidad, llanto, pérdida de apetito y anemia, mientras que en niños mayores, los signos son similares a los de adultos, como ardor en la boca del estómago y acidez.
Aunque casi todos los menores de un año presentan reflujo gastroesofágico sin secuelas importantes, existe otro grupo que lo desarrollan con altas probabilidades de que ese infante sea, al crecer, un adulto con Erge. Es importante enfatizar que esta enfermedad es frecuente pero tiene tratamiento y logra superarse.