Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Filibustero escriba una noticia?

La Revolución Mexicana: génesis y desarrollo (1910-1917)

8
- +
10/11/2017 13:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Trascendental pasaje histórico que transformó las condiciones socio-políticas y económicas imperantes durante la dictadura de Porfirio Díaz

 

                                                                                                                                Ricardo Rincón Huarota *

 

La época porfirista, que corre de los años 1876-1911, se caracte­rizó por una evolución intensa de la economía auspiciada fundamentalmente por la intervención extranjera. Esta contribuyó a la construcción de la red ferroviaria, a la intensificación y diversificación de la explotación minera, a la modernización de la industria textil y el impulso a la elaboración de algunos productos como papel, cemento, tabaco y calzado. Asi­mismo, a fines del periodo surgieron las industrias petrolera, siderúrgi­ca y eléctrica. No obstante, la economía nacional seguía descansando en la agricultura, basada ésta, mediante la intensificación del latifundismo, en la explotación de los campesinos.

La integración de México a la economía mundial como proveedor de materias primas, propició el aumento acelerado del número de obreros y trabajadores urbanos, así como el de un reducido sector privilegiado que capitalizaba el trabajo de los mismos, incrementando el desequilibrio so­cial. Cabe destacar que la inversión extranjera contribuyó mayoritariamente a la producción industrial, la cual recibía todo tipo de garantías por parte del régimen porfirista, a costa del obrero mexicano.

Para fines de 1892 empezaron a organizarse movimientos de oposi­ción a la tercera reelección del general Porfirio Díaz y surgieron publicaciones como El Demócrata, Regeneración y El Hijo del Ahuizote, con tendencias liberales, los cuales pugnaban por la no reelección, el cambio de gobierno y hacia una situación más justa para los obreros, los campe­sinos y el pueblo en general, que veía alarmado la reforma constitucional en relación al aumento de 4 a 6 años del periodo presidencial inmediato y la instalación de la vicepresidencia, factores que garantizaban más aún el poderío del gobierno dictatorial.

En un contexto de protestas y represión, en 1906 apareció el pro­grama del Partido Liberal Mexicano (PLM) encabezado por los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón donde por primera vez se planteó la necesidad de lu­char contra la dictadura e implantar un sistema de gobierno democrático. Asimismo, se consideraba importante reformar la constitución de 1857 con respecto a diversas demandas, tales como: la educación del pueblo; la garantía a la libertad de expresión; la limitación al poder del clero; las mejoras a las condiciones del trabajador industrial y del jornalero del campo, con un salario y un horario de trabajo justos, así como el otorgamiento de prestaciones sociales mínimas. Por otra parte, el programa ponía énfasis especial en la equitativa distribución de las tierras para su cultivo y aprovechamiento sin restricciones.

El movimiento social impulsado por el PLM tuvo reper­cusiones directas en las huelgas de obreros, como las de Cananea y Río Blanco, efectuadas en 1906 y 1907, y en la formación de clubes y partidos políticos que para 1908 contaban con la fuerza indispensable para hacer frente común contra la séptima reelección del general Díaz en 1910.

Dentro de los más destacados defensores del antirreeleccionismo se encontraba el coahuilense Francisco I. Madero, quien en 1908 publicó su obra La Sucesión Presidencial en 1910. El Partido Nacional Democráti­co, en donde, a través de un análisis de la historia del país, planteó la necesidad de organizar a los mexicanos para el cambio democrático.

Así, se formaron los clubes antirreeleccionistas en diferentes lugares de la República y con el lema Sufragio Efectivo. No Reelección, se convocó a la gran Convención Nacional Independiente la cual se llevó a cabo en la Ciudad de México en abril de 1910. En ella se discutieron los lineamientos para formular un programa de gobierno y se postularon como candidatos a la presidencia y vicepresidencia de la República a Ma­dero y Francisco Vázquez Gómez, respectivamente.

Madero llevó a cabo una exitosa campaña electoral, la cual fue interrumpida en junio en la ciudad de Monterrey, en donde se le acusó de injurias al presidente y fue conducido a San Luis Potosí; se le recluyó en la penitenciaría de la ciudad y un mes después salió huyendo a Esta­dos Unidos. Mientras tanto, en julio de 1910, se fraguó el fraude electoral y Porfirio Díaz y Ramón Corral fueron designados presidente y vicepresidente para el periodo de 1910 a 1916.

 

Revolución maderista

Ya en el exilio, en San Antonio, Texas, Madero y otros revolucio­narios como Roque Estrada y Federico González Garza, prepararon el Plan de San Luis Potosí en el que se denunció el falso proceso electoral y se llamó al pueblo a tomar las armas el 20 de noviembre de 1910, en defensa de sus más elementales derechos constitucionales.

El Plan de San Luis fue secundado por la mayoría de los dirigen­tes de los centros antirreeleccionistas fundados en toda la República, como fue el caso de los hermanos Serdán en Puebla, quienes invitaron al pueblo para que empuñara las armas con­tra el Ejército Federal.

Tanto en el norte, con Abraham González, Pascual Orozco y Fran­cisco Villa, como en el sur, con Emiliano Zapata, el ejército libertador logró vencer al enemigo y para mayo de 1911, después de un enfrentamiento en Ciudad Juárez, Chihuahua, se firmaron los Tratados de Ciudad Juárez en los que se acordó la renuncia de Porfirio Díaz y Ramón Corral y la de­signación de Francisco León de la Barra, entonces secretario de relacio­nes exteriores, como presidente interino, quien convocaría a elecciones generales para la presidencia de la República.

La firma de estos tratados trajo consecuencias adversas al pro­grama de gobierno de Madero pues para noviembre de 1911, fecha en que fue democráticamente electo Presidente de la República, junto con José María Pino Suárez, como vicepresidente, zapatistas y orozquistas se pronunciaron en contra del régimen de Madero por no cumplir con lo esti­pulado en el Plan de San Luis y continuar con la antigua maquinaria ad­ministrativa, además de dejar intactos los poderes del Congreso de la Unión en manos de porfiristas.

Las demandas de los campesinos por recobrar la tierra, las huel­gas de obreros en la industria minera y textil y la prensa de oposición a Madero mantuvieron un ambiente de tensión y angustia en el primer año de gobierno. A su vez, el levantamiento de Bernardo Reyes en Texas y la rebelión de Félix Díaz en Veracruz culminaron con la conspiración que se llevó a cabo el 9 de febrero de 1913 comandada por el general porfirista Manuel Mondragón, llamada la Decena Trágica, es decir, los diez días en que los contrarrevolucionarios se levantaron en armas en el Palacio Nacional y en la Ciudadela para recuperar el poder.

Fue entonces cuando Félix Díaz negoció con el Gral. Victoriano Huerta, quien fungía como comandante militar del régimen maderista, y el embajador de los Estados Unidos, Henry Lane Wilson, el derrocamiento del gobierno de Madero y Pino Suárez. Ante la traición de Huerta, ambos funcionarios fueron obligados a renunciar a sus puestos el 18 de febrero y asesinados el día 22. Huerta así obtuvo la designación de la presidencia y se instaló en Palacio Nacional el 20 de febrero de 1913, permaneciendo en el poder 17 meses.

 

Revolución Constitucionalista

De inmediato, Huerta ordenó la adhesión de los gobernadores. La negativa de Abraham González en Chihuahua le costó la vida; entre tanto, Venustiano Carranza en Coahuila e Ignacio L. Pesqueira en Sonora, iniciaron la lucha contra el usurpador.

Pesqueira nombró jefes de operaciones militares en Sonora a Álvaro Obregón, Benjamín Hill, Salvador Alvarado y Juan G. Cabral quienes iniciaron la lucha en contra del ejército huertista, llamado de los fe­derales, logrando controlar la situación en su entidad. En Chihuahua, después del asesinato de Abraham González, queda­ron al frente de la rebelión Manuel Chao, Tomás Urbina y Francisco Hill, quienes se organizaron rápidamente para combatir al Ejército Federal.

Asimismo, Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila, planteó la necesidad de dar al movimiento una dimensión nacional, y no local, por lo que vio la urgencia de proclamar un plan unificador; de esa manera emite un llamado a la Nación, conocido como Plan de Guadalupe, el 26 de marzo de 1913, en la Hacienda de Guadalupe, Coahuila. En este plan se pun­tualizó el desconocimiento del gobierno de Victoriano Huerta, el resta­blecimiento de las leyes y preceptos constitucionales y la formación del Ejército Constitucionalista, con Carranza al frente de sus filas.

Dicho ejército quedó organizado en siete cuerpos. Los principales eran: el del noroeste con las fuerzas de los estados de Sonora, Chihuahua, Durango, Sinaloa y el territorio de Baja California con Álvaro Obregón al frente; el del Noreste con las fuerzas de los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, con Pablo González al mando y el cuerpo del centro con las fuerzas de Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo y México, comandado por Pánfilo Natera. Francisco Villa se incorporó al ejér­cito constitucionalista y quedó al frente de su famosa División del Norte.

Por otra parte, de manera totalmente independiente del constitucionalis­mo, Emiliano Zapata también combatió a Huerta en la zona sur, formándose así, de acuerdo con Francisco l. Urquiza, "el Ejército del Pueblo".

Para fines de 1892 empezaron a organizarse movimientos de oposi­ción a la tercera reelección del general Porfirio Díaz y surgieron publicaciones como El Demócrata, Regeneración y El Hijo del Ahuizote

En esta etapa de lucha en contra del gobierno de Victoriano Huerta se emitieron múltiples proclamas. Un ejemplo de ellas fue la de los jefes y oficiales del ejército coahuilense en donde protestaban expresando que "el presidente Madero ha muerto, pero la Libertad y la Constitu­ción viven y nos guiarán hacia el definitivo triunfo para que al fin resplandezcan en la hermosa tierra de México, el sol de la paz y del progreso". Efectivamente, el triunfo fue de los constitucionalistas. Diver­sos contingentes del ejército revolucionario, como el de Francisco Villa, destacaron en algunas batallas en contra del Ejército Federal, especial­mente en el ataque y toma de la plaza de Torreón, Coahuila, entre el 29 y el 30 de septiembre de 1913 y la batalla de Zacatecas en junio de 1914.

Aunado a lo anterior, el gobierno norteamericano, con pretexto de un agravio a uno de sus buques en Tampico, en abril de 1914 ordenó la invasión de su infantería marina al Puerto de Veracruz, por lo que Huer­ta tuvo que enfrentar la defensa de la soberanía nacional en un momento crítico para su gobierno, lo cual fue aprovechado por Carranza para reforzar su posición.

Tanto política como militarmente, los constitucionalistas lograron aniquilar a Victoriano Huerta en julio de 1914. Sin embargo, existían dificultades entre el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y algunos de los principales dirigentes populares. En efecto, Francisco Villa impulsaba una política y desarrollaba acciones congruentes con los intere­ses de las clases populares. Dentro de estas acciones se puede mencionar la expropiación de grandes propiedades agrarias. La situación definía ya las posiciones de las facciones que integraban el movimiento constitucionalista esto es, las populares y las conservadores y, a su vez, daba paso a un nuevo conflicto político y social.

Mientras en Chihuahua circulaba un manifiesto firmado por Fran­cisco Villa que llamaba a los mexicanos a unirse a la División del Norte, exigiendo la renuncia de Carranza y proponiendo la realización de elecciones democráticas, Carranza en la Ciudad de México convocaba a los militares más destacados a una Convención que inicialmente se llevó a cabo en la propia ciudad del 1° al 6 de octubre de 1914.

La Convención contó con la asistencia de generales constitucionalistas, ante la ausencia de representantes de la División del Norte y del Ejército del Sur. Al iniciarse, Venustiano Carranza renunció a su cargo como Jefe del Ejército y Encargado del Poder Ejecutivo de la Nación, renuncia que no fue aceptada ratificándose a Carranza el cargo de "Jefe Supremo de la Revolución".

 

Convención de Aguascalientes

Algunos delegados de la Convención en México insistieron en su traslado a la ciudad de Aguascalientes, elegido como campo neutral para contar con la participación de todas las facciones, incluyendo villistas y zapatistas. El propósito era establecer un gobierno definitivo e ins­tituir las reformas necesarias para el mejoramiento del país con el apoyo de los representantes de todas las facciones. La Soberana Convención de Aguascalientes se inició el 10 de octubre de 1914 con muchas dificul­tades, en tanto Carranza desconfiaba de sus integrantes.

Conforme se iban desarrollando los trabajos de este encuentro surgieron diferencias entre los delegados. Venustiano Carranza se opuso sistemáticamente a las disposiciones emanadas de la Convención, con particularidad al resolver los convencionistas nombrar a Eulalio Gutiérrez co­mo presidente provisional. De inmediato, Carranza conminó a sus adeptos a desconocer estos acuerdos y ofreció presentar "su renuncia en el momento en que Villa y Zapata se retiraran también a la vida privada".

Fue así como en vez de lograrse la paz y la unidad planteadas en los inicios de la Convención, se pusieron de manifiesto las pugnas no sólo de los diferentes grupos, sino también las internas existentes en­tre los propios constitucionalistas. Las rencillas alimentadas por el caudillismo se distinguieron por plantear una "lealtad para individuos y no para conceptos", destacándose entonces de manera definitiva los crite­rios e ideologías del movimiento revolucionario: villistas, zapatistas y carrancistas. Quedaron así constituidos los tres grupos en pugna.

El Ejército Constitucionalista inicial se desmembró en dos gran­des facciones: la encabezada por Francisco Villa y la dirigida por Venustiano Carranza, situación que se tradujo básicamente en una delimitación de posiciones. Por un lado, surgió el Gobierno y el Ejército de la Con­vención y, por el otro, el Gobierno y el Ejército Constitucionalista.

 

La lucha de facciones

A principios de 1915 la revolución convertida en guerra civil provocó múltiples inconformidades sociales. Los no beligerantes llamaban al pueblo por medio de manifiestos, como el fechado en marzo de 1915 en la Ciudad de México, clamando se evitaran las destrucciones y matanzas, "se devolvieran al pueblo las libertades perdidas y se beneficiara al proletariado". Sin embargo, el movimiento armado continuó, acompañado de decretos y leyes que buscaban la legitimidad de ambos gobiernos. El gobierno cons­titucionalista se impuso sobre el convencionista hasta lograr su disolu­ción y el aislamiento de Villa en diferentes partes de la República Mexicana. A fines de 1915 Carranza controlaba la mayor parte de la zona norte, destacando la participación de los constitucionalistas en la defensa de puntos estratégicos como fueron, entre otros, Celaya, Gto., El Ébano, S.L.P., Monterrey, N.L. Icamole, Piedras Negras y Saltillo, Coah., así como Chihuahua, Chih., cuna de las operaciones del ejército villista.

Ante las derrotas de la División del Norte, el 19 de octubre de 1915 el gobierno de los Estados Unidos reconoció al régimen del Primer Jefe constitucionalista como gobierno de facto. Esta situación provocó la furia de Villa contra el presidente Woodrow Wilson, en virtud de que este último había ofrecido a Roque González Garza, el representante villista en los Estados Unidos, su apoyo y confianza. En consecuencia, el Centau­ro del Norte planeó la campaña militar en Sonora, para así contrarrestar el embargo de armas y municiones estadounidenses y lograr abastecerse a través del contrabando. Los planes de Villa fallaron al ser nuevamente derrotado, por lo tanto, lanzó un manifiesto en el que acusaba a Carranza de aceptar pactos onerosos por los que logró un préstamo de 500 millones de dólares, a cambio de "la venta de nuestro país".

El conflicto entre Villa y el gobierno de Estados Unidos culminó con la muerte de varios norteamericanos en la población de Santa Isabel, Coah. y el ataque a Columbus, Nuevo México, lo cual provocó la "expedi­ción punitiva", comandada por John J. Pershing, quien se dedicó a perse­guir a Villa en territorio mexicano.

Esta compleja situación motivó que la invasión norteamericana fuera interpretada de diferentes maneras; quienes conocían la posición carrancista y creían en ella, se solidarizaron con el Ejército Constitucionalista para ayudar a la expulsión de destacamentos extranjeros. En­tre ellos estaban los miembros de la hermandad mutualista de maquinistas, de la sociedad ferrocarrilera, así como desterrados y mujeres que ofre­cían sus servicios a la nación y al gobierno.

Por otro lado, estaban los que sostenían que Carranza apoyaba "la Expedición punitiva" como Antonio I. Villarreal, quien lanzó una procla­ma dirigida a los generales del ejército constitucionalista invitándolos a abandonar a Venustiano Carranza por traidor y reaccionario, al permitir que las tropas norteamericanas invadieran al país. A su vez, jefes villistas como Francisco Beltrán lanzaban manifiestos invitando a los oficiales del ejército constitucionalista a unírseles en contra de Carranza por ha­ber autorizado la invasión norteamericana.

No obstante las adversidades presentadas, en septiembre de 1916 Carranza controlaba política y militarmente a los villistas y zapatistas, quienes aisladamente continuaban su lucha, mientras tanto, Carranza convocaba a la realización del Congreso Constituyente. Este inició sus trabajos en Querétaro el 1° de diciembre y los concluyó el 31 de enero de 1917. Durante sus sesiones, los diputados discutieron y resolvieron cuestiones fundamentales para cumplir con las demandas por las que venía luchando el pueblo durante siete años consecutivos, esto es, entre otras: el reparto equitativo de la tierra, postulado por el artículo 27; el es­tablecimiento de la jornada máxima de trabajo y el salario justo a los - trabajadores consagrados en el artículo 123 y la educación gratuita y laica, expresada por el artículo 3° constitucional.

El 5 de febrero se promulgó la nueva Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 que actualmente rige en el país. Con este acto, Carranza logró afianzar su posición política y después de verificadas las elecciones pudo asumir el cargo de presidente constitucional de México a partir del primero de mayo de 1917.

 

                        *SEMBLANZA DEL AUTOR

 

Ricardo Rincón Huarota. (Ciudad de México, 7 de noviembre de 1963). Arqueólogo especializado en religión prehispánica. Escritor. Ganador del Premio Nacional de Ensayo sobre la Huaxteca (2016), con la obra Presencia de Tlazoltéotl-Ixcuina en la Huaxteca prehispánica, organizado por el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes y la Secretaría de Cultura Federal. Ha sido investigador en el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Desde julio de 2016 forma parte de la Enciclopedia de la Literatura en México, auspiciada por la Secretaría de Cultura Federal. Autor de diversos artículos especializados entre los que se cuentan: Algunas reflexiones sobre la arqueología y la etnohistoria de Sonora (1992) y Estudio comparativo entre las garantías de seguridad jurídica actuales y la normatividad del Derecho azteca (UNAM-IIJ, 1993). De 1989 a 1994 fue colaborador y coordinador de diversas publicaciones del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, entre las que se cuentan: Nuestra Constitución (1991); Diccionario Histórico y Biográfico de la Revolución Mexicana (1991); Las mujeres en la Revolución Mexicana (Coordinador, 1992); Ricardo Flores Magón. Programa del Partido Liberal y Manifiesto a la Nación (1992). Entre 1998 y 2008 coordinó el Programa de Recorridos Turístico-Culturales de la Ciudad de México, del Gobierno del Distrito Federal. En 2009 incursionó como articulista en las revistas de gastronomía Soy Chef y elgourmet.com. En esta última fue autor de la Columna Bicentenario (2010), que abordó temas de gastronomía y su vinculación con la Independencia y la Revolución. Su cuento Calaveritas de azúcar fue uno de los ganadores del concurso “Escribe un cuento de terror”, convocado en 2012 por la editorial Random House y El mecanismo del miedo. En 2014 el jurado del Concurso “Cuentos de futbol”, lo seleccionó como uno de los ganadores con el relato corto de terror El campeón, antologado en el libro Cuéntame un gol. Cuentos de Futbol, (España, Verbum, 2014) presentado por el autor en mayo de 2014 en Madrid. Dicha antología fue presentada el 5 de diciembre de 2014, en el marco de la FIL de Guadalajara. A finales de 2014, el relato Agua salada y tierra de panteón fue publicado en la antología Necrópolia. Horror en Día de Muertos (Ed. independiente). Su interés por el patrimonio cultural de la Ciudad de México y la literatura fantástica, lo motivó a escribir Dieciséis Fantasmas. Cuentos de terror de las 16 Delegaciones del Distrito Federal, coedición entre Rosa María Porrúa Ediciones (México, 2015) y Editorial Verbum (España, 2015) Dicho libro fue presentado en el marco de la FIL del Zócalo en octubre de 2015 y en la FIL Guadalajara en diciembre de ese mismo año. En noviembre de 2015, fue uno de los miembros del Jurado del concurso internacional de relato de terror “Cuentos de Fantasmas”, convocado por la Editorial Verbum, y que dio como resultado la antología Palabras en la Niebla. 20 cuentos de fantasmas. (España, Verbum, 2016). En octubre de 2016 presentó Presencia de Tlazoltéotl Ixcuina en la Huaxteca prehispánica, obra ganadora del Premio Nacional de Ensayo sobre la Huaxteca, en el marco de la FIL del Zócalo, y en diciembre del mismo año la citada obra se presentó en la FIL Guadalajara. Actualmente colabora en el periódico virtual GLOBEDIA.

OTRAS PUBLICACIONES DEL AUTOR EN TORNO A LA REVOLUCIÓN MEXICANA:

Las mujeres en la Revolución Mexicana. México, INEHRM, 1993. Ricardo Rincón Huarota (coordinador) http://biblioteca.diputados.gob.mx/janium/bv/dp/lv/mujer_revolu.pdf

Ricardo Flores Magón. Programa del Partido Liberal y Manifiesto a la Nación. México, INEHRM, 1992 https://www.academia.edu/5824297/Ricardo_Flores_Mag%C3%B3n._Programa_del_Partido_Liberal_y_Manifiesto_a_la_Naci%C3%B3n

Entre Zapata y Villa, las tortillas http://mx.globedia.com/sabores-bicentenario-independencia-centenario-revolucion-mexicana_1

Las mayoras de mi coronela http://mx.globedia.com/las-mayoras-de-mi-coronela

El 5 de febrero se promulgó la nueva Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 y con ello se daba por concluida la guerra civil que asoló al país

El banquete del Centenario de la Independencia http://mx.globedia.com/sabores-bicentenario-independencia-centenario-revolucion_1

 

 

 

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Filibustero (42 noticias)
Visitas:
39
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.