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La saga del Califa y el salario de los trabajadores venezolanos

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28/11/2018 18:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Somos Catetos, etiquetados por un grupo de gente que se autodenomina —con una venda en los ojos— como ‘dirigentes políticos’,

Fuente Literaria/ Relato de Ciencia Ficción

*En Carabobo, tenemos un gobernador que se autollama Drácula, es de mi Ciudad, Puerto Cabello y nuestro presidente es colombo- venezolano y se cree de Turquia y la vieja Mesopotamia. Venezuela es un país galáctico.

Los políticos de hoy, debe saber utilizar su genialidad lingüística para edificar y sisar votos a su favor que, no es agua de rosas, ni que nos apesten a todos por igual. Muchos de ellos ya viven su soledad pagana y se gozan del espectáculo ajeno que es poco edificante Y es que, en lugar de tender puentes de entendimiento en favor de sus sufridos votantes, buscan es apoderarse hasta de sus alimentos para colocar vendedores ambulantes, bachaqueros, para que le vendan esos productos, rompiendo con el cono monetario.

Y en ocasiones no hace falta ni eso; lo gritan desgraciadamente urbi et orbe.

Y no hablamos ya solo de imputados, investigados, condenados, pasmarotes, caraduras, mamandurriados ni de trincones o despilfarradores en camino de lo público, sino de lo que deberían ser simples y rotundos ejemplos para la ciudadanía.

Hace años leía a un publicista excelso, Agustín Medina, quien en un delicioso librito de reflexiones comprometidas terminaba una diciendo que “demasiadas veces desaprovechamos el tiempo pequeño, muy pequeño, que tenemos para sincerarnos con nosotros mismos”.

Queda De ustedes y de mi persona, sufragar por esos concejales que no conocen la ciudad y, menos los vecinos.

Venezuela es el país de la crítica gratuita. No hablamos de la valoración, ya que el término contempla una opinión positiva, sino de la práctica de poner verde al de enfrente, al de al lado, al de arriba… Y eso incluye juzgarnos por lo que nos gusta consumir como espectadores en el cine o en la televisión, como lectores, etc.

Somos Catetos, etiquetados por un grupo de gente que se autodenomina —con una venda en los ojos— como ‘dirigentes políticos’, aunque nunca lo dirían en voz alta por miedo a que alguien le aplaste ese amor propio en cuestión de segundos, ya que la carga de inseguridad que llevan encima es muy grande. Al final, esa es la única razón de criticar a alguien por hacer algo con lo que ningún tercero sale perjudicado.

Unos ven Sálvame, otros Fariña o Netflix y otros leen libros

Son unos tramperos que se ofuscan y se expresan como socialistas. Algunos, se atreven a tomarse el nombre de una saga y ser espectadores, mientras otros tienen sus egos inflados y forman parte de los fieles de esa saga, incluso, tenemos un gobernador que es muy querido en mi tierra, donde nací, que se dice seguidor de Drácula. Es ver el reality de nuestro presidente Nicolás Maduro Moros y se dice el presidente obrero y desconoce las contrataciones colectivas y, tiene un general como presidente de Corpoelec y no manda a cobrar la luz y en esas oficinas nunca hay sistema, como Hidrocentro. Es un sacudón y bofeteo constante contra el Estado- Nación y no se toman las medidas necesarias.

Un espectador es capaz de disfrutar con las tramas del reality, con sus pruebas, con las bromas de los presentadores del programa (que, por cierto, todos tienen un nivel cultural más que respetable) y de acudir al cine a ver algo más que un blockbuster. Estos son, por otro lado, los estrenos estrella para esos criticones, que demuestran rendirse solo a la cultura del postureo cultureta, aunque ponle a prueba con una conversación que requiera cierta inteligencia emocional… Igual los catetos de España sorprenden con bastante menos simpleza. Porque un seguidor de Supervivientes sabe leer y entender la genialidad de García Márquez, y… ¡Fíjate! ¡Sabe que es la misma persona que Gabo!

Nos creen bobos y están llenándose de dólares y cada uno, ya tiene su pozo de petróleo. Una vez, eran las once de la noche y papá y Pineda, casado con su sobrina, venían de cumplir la guardia, mi padre andaba a pie y pineda en una vieja bicicleta y ya llegando a la finca de mi tía en Ciudad Ojeda, hoy esta el Hospital de esa jurisdicción, se le apareció una mujer hermosa recostada al balancín ofreciéndoles cigarros y café a cambio de un dólar. Bueno para 1955 esas brujas ya lucían aprendidas y se admiraban del futuro de la Creole y Shell, transformada en PDVSA. Como esquilmaron esa empresa petrolera. La bruja del balancín y los desgranadores del fluido negro de hoy, son las mismas personas, ladrones y corruptos a nombre de una izquierda populista y el Partido Comunista de Venezuela se cala, guarda un silencio cómplice.

Vive y deja vivir. La televisión no es sólo información, sin duda una parte muy importante del medio. Es, también y como el cine, entretenimiento, espectáculo, y si logra su cometido es porque el producto está bien hecho.

Unos ven Sálvame, otros Fariña o Netflix y otros leen libros. Y están, también, quienes hacen todo lo anterior. ¿Y qué? Larga vida al show (sea cual sea).  Es difícil pensar que en pleno siglo XXI, todavía existan barreras para vivir cómodamente, todo es un espectro mediático.Seguramente, los seguidores de Jackie Chan son unos expertos en artes marciales cuando terminan de ver uno de sus reflexivos largometrajes, y los de Supervivientes haremos la misma carrera que… Yurena, por ejemplo. 

Como nos han engañado, nos le importa que estamos estirando nuestras uñas como tijeras para poder comer y se roban nuestro dinero como parásitos sociales, se roban las arcas del Estado, el salario de los trabajadores y viven como reyes. Con todo eso, somos tratados como incultos de este instruido país, gobernado por militares cubanos y venezolanos.

Nos creen bobos y están llenándose de dólares y cada uno, ya tiene su pozo de petróleo


Sobre esta noticia

Autor:
Emiro Vera Suárez (790 noticias)
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Tipo:
Opinión
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