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Submarinos S-80. La botadura el 22 de abril ¿El empujón final?

31/03/2021 17:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tras tremendas dificultades, retrasos, reinicios del proyecto y revisiones totales del mismo y pandemia de coronavirus, el desarrollo de los submarinos S-80 parece encarar su fase final estando anunciada oficialmente su botadura para el 22 de abril en presencia del Rey

El anuncio que la botadura del nuevo barco tendrá lugar el 22 de abril y fue realizado por la ministra Margarita Robles en una visita a la cartagenera base de submarinos para conocer a la que será la primera dotación del sumergible, dotación que ahora se encuentra completando su periodo de instrucción en los simuladores del S-80 desplegados en la misma base, construidos paralelamente al sumergible los simuladores se entienden esenciales tanto para formar las tripulaciones como para que cuando estas empiecen a testar el buque ya tengan un conocimiento inmediato del mismo.

La ministra aparte de conocer a los tripulantes del nuevo S-81 "Isaac Peral" y sus mandos se puso al día del desarrollo del proyecto y del estado del arma submarina de la Armada, muy precario pues solo se cuenta con un submarino operativo el "Tramontana", mientras el "Galerna" se encuentra en el dique seco y los dos ejemplares restantes, "Siroco" y Mistral" fueron dados de baja. Por ello la ministra no ha dudado en definir este proyecto de: "Vital para la Armada" y en él que: "Tenemos muchas esperanzas en esta puesta a flote".  

Esta botadura tendrá lugar en los muelles que la empresa Navantia tiene en la Base Naval y será presidida por SM el Rey Felipe VI, y supondrá un hito en la historia naval e industrial española pues significa que España es de las pocas naciones del mundo que puede diseñar y construir su propio modelo de submarino, hasta ahora todos los modelos botados por España eran modelos franceses (clases Agosta, Daphne, Scorpene) que aunque fabricados en los astilleros de Cartagena se construían con ayuda y soporte de la industria francesa.

Submarinos S-80, un proyecto muy ambicioso

El desarrollo en solitario por parte de España de un modelo autóctono de submarino ha sido el proyecto militar más complejo, difícil, ambicioso y retador en el que la industria de defensa española se ha embarcado nunca, tanto por la complejidad del sistema de armas a desarrollar como por la exigencia de una tecnología de última generación que fructificara en la creación de un producto final avanzado y competitivo que demostrara ser no un simple sumergible convencional sino un producto puntero en su clase.

No solo había que construir un submarino sino un excelente submarino que fuera un hito tecnológico internacional de primer orden. Y quizás sea ese nivel de exigencia lo que ha comprometido y alargado de forma extenuante el proceso durante tantos años, poniendo a prueba la capacidad de sacar el proyecto adelante como dejando en evidencia las incapacidades tecnológicas y científicas nacionales para acometer la tarea.

Incapacidades que estuvieron cerca de anular el proyecto y que hubo que superar a base de tesón, esfuerzo, imaginación, ayuda y no poco presupuesto que termino encareciendo en mucho el proyecto de 1.700 millones de € iniciales hasta los 4.000 millones con el consiguiente escándalo político y mediático.

¿Cuales fueron los fallos? 

Fue en 2004 que se decidió la construcción de una nueva serie de submarinos que remplazará a la serie S-70, a medida que los submarinos de la serie S-60 iban siendo jubilados lo que redujo la fuerza de submarinos española de ocho a cuatro, la creación de una nueva serie de submarinos de guerra era un proyecto esperanzado, ilusionante a la vez que retador.

Para ello y con la idea de ganar experiencia en la construcción de submarinos, la experiencia más cercana en esta disciplina se retrasaba a los años 80 del pasado siglo en que fue puesta a flote la serie S-70, se recurrió al auxilio de un socio en la figura de los astilleros DCNS de Francia, de hecho los submarinos S-60 y S-70, eran versiones hispanizadas de las clases Agosta y Daphne francesas construidas por la entonces Empresa Nacional Bazán con el mismo modelo de colaboración.

 Con esta asociación la actual Navantia puso a flote dos submarinos de la clase Scorpene de Francia para las armadas de Indonesia y Chile, y dado el éxito de esta empresa se especuló con que España se dotara de dos submarinos Scorpene propios para ir jubilando de forma paulatina con sus relevos lógicos a los buques menos capaces de la serie S-70.

A posteriori cuando los S-80 estuvieran ya operativos o en plena producción, estos Scorpene que aún estarían en buen estado y serian relativamente modernos serian vendidos a terceros países tras una modernización y su venta financiaría a los nuevos S-80. 

Esta era una postura de lo más prudente y lógica que significaría que la Armada se dotara de los Scorpene como herramienta de transición y se conservaría una flota de cuatro unidades hasta la entrada en servicio de los S-80, prevista su botadura para 2013 y la entrega a la Armada en 2015, pero de forma un tanto aventurera se optó por la postura más osada pero poco realista. Lanzarse al desarrollo de la serie S-80 volcando todos sus esfuerzos en ella y prescindir de un modelo de transición entre los S-70 y 80.

Y lo más riesgoso, lanzarse a esta aventura en solitario, sin duda cegados por las formidables prestaciones que la serie S-80 prometía, y sin el apoyo de un socio que aportaría su experiencia para resolver problemas que fueran surgiendo.

Esta era una idea demasiado ambiciosa y a posteriori vista como poco realista pues privaba a Navantia del socio que siempre había apoyado la construcción de submarinos, la empresa se lanzaba a esta aventura sin este soporte lo que comprometía su resultado final, o como un oficial de la Armada comento: "Navantia sabe hacer buenos barcos, pero no sabe como se hace un submarino".

A esta falta de experiencia se sumaba un factor extra que sorprendía por su miopía y falta de visión de futuro pues la empresa Navantia se empeñaba en un Expediente de Regulación de Empleo, ERE, masivo con la idea retaca de abaratar costes, consecuencia de ello un gran número de diseñadores e ingenieros experimentados y muy capaces se encontraron con la carta de despido o el pase a la jubilación anticipada en pleno desarrollo del nuevo submarino, la cúpula directiva de la compañía no fue afectada por el ERE como era de suponer, pero la rama de ingeniería se vio amputada en unos momentos vitales de desarrollo de la nueva nave.

El escenario invitaba al fracaso pues si se carecía de un socio con experiencia ahora se prescindía de una parte sustancial de la cabeza pensante que iba a crear el submarino, este ERE fue una de las medidas más absurdas, mezquinas y miopes que se han vivido en la industria de defensa española.

El proyecto de submarino S-80 ha sufrido multiples retrasos en su desarrollo y a la vez críticas inmesericordes

Estallan los fallos del proyecto

Fue precisamente en 2013 cuando se previa la puesta a flote cuando todo el proyecto se tambaleo cuando las pruebas en simuladores detectaron un sobrepeso en la nave que le hubiera impedido flotar.

El escándalo fue mayúsculo, las críticas a Navantia se sucedieron y la sensación de ridículo fue general. De hecho el anterior Secretario General de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ironizó en el parlamento con esta frase: "Su submarino muy bonito, pero no flota. Se sumerge pero después ya no puede salir del agua".

Las causas de este error de calculo en el peso del navío nunca han quedado aclaradas pues se han rumoreado múltiples excusas: desde un error en la colocación de una coma en los decimales de un calculo de pesos, la medición errónea de la expansión de los gases en la cámara de propulsión anaerobia que permite al submarino navegar en silencio y ser indetectable al sonar, la ya mencionada campaña de regulación de empleo que dejo a Navantia sin sus técnicos más cualificados justo en el cenit del desarrollo del submarino y que por esta ordenación de empleo un único ingeniero quedará a cargo del proyecto en vez de un equipo multidisciplinar que seria lo obvio, etc.

Pero quizás la especie más hiriente que circuló en mentideros varios fue que el personal de Navantia tenia fama de perezoso e indolente, mala fama ganada durante los últimos años del franquismo en que un contrato en la entonces Empresa Nacional Bazán significaba casi una plaza de funcionario en la que se "podía hacer el vago" sin peligro a perder el empleo, aunque falsaria y ya superada fue una habladuría que a cierto nivel dañó mucho el prestigio de la empresa.

Ensañarse en el escándalo

Con todo el escándalo fue monumental y puso a la industria naval española en ridículo, de hecho hasta reportajes televisivos extranjeros como "Grandes fracasos de la ingeniería" que se emitió en Canal Historia, se hicieron eco de él aumentando más la sensación de oprobio. Para colmo y como dice el refrán: "a perro flaco todos son pulgas", aparecieron en prensa toda serie de reportajes sensacionalistas denigrando el proyecto y buscando fallos donde no los había o exagerando nimiedades con la idea de buscar cuanto más polémica y ridículo a la construcción del buque.

La mayor parte de informaciones demostraron ser falsas y mezquinas sobre temas insustanciales o previstos a modificar en las fases finales del proyecto, como la longitud de los muelles de la Base de Cartagena, pero expuestas en primera plana solo servían para atacar el proyecto y denigrarlo.

Quizás la lamentable manía española de autoflagelarse, de no reconocer los éxitos propios, de no valorar los logros para ensañarse como inquisidores en los errores y los fallos y de seguir el lamentable dicho de: "Al clavo que despunta, martillazo", fue la causa real de esta serie de criticas despiadadas que nada aportaron y para nada sirvieron ni al proyecto del nuevo submarino ni a la nación en su conjunto.

Las reformas al proyecto

Pese a burlas, fracasos y maledicencias el proyecto continuó adelante sostenido por el consejo de la empresa estadounidense Electric-Boat requerido como asesor, que aportó medidas muy imaginativas al programa como alargar el submarino varios metros para superar el sobrepeso y usar ese alargamiento para con la ganancia de espacio dotar al buque de nuevas capacidades no previstas originalmente: mas autonomía, velocidad, mayor potencia, mejora de la habitabilidad y potenciación del armamento, con lo que que se daba un submarino más potente que el previsto en origen, hasta el punto que el proyecto paso a conocerse como S-80 Plus.

Desde luego esta remodelación del proyecto encarecía de forma exagerada el proyecto, ya se mencionó que de 1.700 millones de € previstos originalmente se ha llegado a un monto de gasto de 4.000 millones, aunque se prevé una importante bajada de costes mediante economía de escala cuando las tres unidades restantes vayan alcanzando sus hitos de producción en la idea que los costes de sacar un proyecto nuevo hayan sido ya superados.

De este modo tras la botadura del S-81 las unidades que quedan serán entregadas a un ritmo de uno cada dos años, de esta manera cuando en 2023 el "Isaac Peral" sea entregado a La Armada el segundo submarino, S-82 "Narciso Monturiol" sería puesto a flote, tanto este como las dos unidades siguientes ya tendrán un coste menor al abaratarse su producción.

Tras un último retraso provocado por la pandemia de COVID-19 que forzó a reducir el personal de construcción en la nave y modificar los turnos y horarios de trabajo, retraso que anuló la botadura prevista para noviembre del pasado año, la obra esta ya a punto de concluir y tras apurar algunos detalles menores de la fabricación todo hace pensar que el próximo 22 de abril el nuevo S-81 "Isaac Peral" toque agua por primera vez.

Culminación del programa

Con todo esta puesta a flote no significa que el barco este operativo pues seguirá una interminable batería de pruebas en puerto durante seis meses, después pruebas de navegación en inmersión en el mismo puerto antes de hacerse a la mar e iniciar un periodo de pruebas de mar que se prologaran durante todo 2022, no estando prevista su entrega a la Armada hasta 2023.

Pero ya se contará en abril con un producto tangible y verificable, abierto a cartera de pedidos por parte de otras naciones que ya han expresado su interés y con verdadero buque que enseñar y mostrar y esa es la mejor carta de presentación para obtener encargos.

No es el único proyecto naval en desarrollo pues la producción de las nuevas fragatas F-110 sigue su curso y se iniciara su construcción en los astilleros del Ferrol este año y la ministra anunció próximas novedades en la construcción del nuevo buque de rescate de submarinos que remplazará a viejo buque "Neptuno" y estará diseñado para auxiliar a los submarinos de S-80 de sufrir cualquier apuro.

Y esta es la impresión general, que pese a todas las dificultades, decepciones, atrasos, criticas destructivas, modificaciones estructurales y trabajo callado para sacar el submarino adelante, por fin el proyecto de submarinos Serie 80 ha recibido el empujón final para ser una realidad.

Tras múltiples retrasos el S-81 "Isaac Peral" será botado el próximo 22 de abril


Sobre esta noticia

Autor:
Antonio Rodríguez Jiménez (156 noticias)
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Reportaje
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