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El sueño Escandinavo y la verdad de la milanesa

22/04/2013 13:08 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Autor: Agustín Carmona Fuente:libertaduruguay

A la mayoría le gustaría vivir en Suecia. O en Noruega. O Dinamarca. O quizás en Finlandia. ¿Y por qué no? La imagen que se nos presentan de estos países (la llamada región nórdica de Europa) es cuasi-utópica. Lugares donde todo funciona. Donde todos viven como ricos. Y donde se ha encontrado la fórmula perfecta para que triunfe la prosperidad.

¿Pero que es esta fórmula? Nunca se indaga mucho que es exactamente el aclamado modelo nórdico, solo se sabe que uno debe estar loco para rechazarlo. Cuando si se investiga, la conclusión es la mayoría de las veces esta: que en estos países se ha fundado un punto perfecto entre la intervención estatal y la economía de mercado. Que son socialdemocracias cuya fuente de prosperidad viene de un bastante robusto sector público y estado de bienestar, lo cual demuestra que es posible el triunfo de un modelo estatista e intervencionista.

Sin embargo, esto no es como parece. En uno de sus mejores momentos, el filósofo canadiense Stefan Molyneux muestra que el relato sobre la superioridad del intervencionismo frente al liberalismo, demostrado con Suecia, Dinamarca, etc., no es cierto a través de 3 puntos:

1. Hay correlación general entre mayor libertad económica y mayor riqueza. Desde hace ya un largo tiempo, el Instituto Fraser de Canadá publica un reporte anual sobre la libertad económica en el mundo, asignándoles a los países un puntaje de 1 a 10 basándose en cinco factores: tamaño del Estado; el sistema legal y los derechos de propiedad; la solidez de la moneda; la libertad de comerciar internacionalmente y por último, las regulaciones. Analizando como punto de partida el último reporte anual de Fraser, la cuarta parte de países en el mundo con mayor libertad económica posee un PIB per cápita promedio cercano a los U$S 38, 000, mientras que la cuarta parte de países con menor libertad económica apenas alcanza los meros U$S 5, 188.

Y no solo los ricos sienten esto. Todos. En la cuarta parte del mundo más libre económicamente, el ingreso promedio del 10% más pobre de los países era de U$S 11, 382 dólares, mientras que en el del cuarto menos libre era 10 mil dólares menor. En el primer grupo, la esperanza de vida promedia es de 79 años, mientras que en el segundo es de 61 años.

Donde se ve esto más claro aún es en los países que integran la OCDE, en relación con el crecimiento que tuvieron y su gasto público. De 1960 a 1996, los países con un gasto público menor al cuarto de su PIB total tuvieron un crecimiento anual promedio del 7, 6 %, mientras que en el otro extremo, aquellos países con un gasto público igual o mayor al 60 por ciento de su PIB tuvieron un crecimiento anual de 1, 6 %. Esto muestra que no es adecuado el concepto que utilizan algunos intervencionistas al seleccionar a EE.UU. y algún otro país para mostrar que la libertad económica no lleva a mayor prosperidad. Por lo que valiese, se puede hacer la misma comparación con Brasil y Alemania y las conclusiones sacadas serían las opuestas.

Pero para no desviarse del tema, Molyneux toma por ejemplo el caso de Suecia. Durante el siglo XIX y hasta la segunda mitad del XX, Suecia gozó de un capitalismo cruel y desalmado. Su sistema bancario era un ejemplo de cómo debía funcionar en cualquier lugar, abyecto de regulaciones, y el gasto estatal era menor que incluso que el de...si, EE.UU. El resultado fue que por 80 años se posicionó como uno de los cinco países más ricos del mundo. Durante los años 50', pensadores rawelianos que tuvieron gran influencia en el gobierno de turno fundaron el conocido Estado de Bienestar escandinavo o modelo nórdico, que apuntaba a todo un aumento de gasto público y un sistema que asegurase salud y educación gratis, una pensión asegurada y mayor redistribución de riqueza. Más aún, los impuestos pasaron de representar el 20 por ciento del PIB en 1925, a un 40 por ciento en 1999. Desde los años 50', el aumento anual de empleados públicos empezó a superar al del sector privado.

Los resultados no son particularmente alentadores. Si tomamos como punto de partida el PIB per cápita promedio de las naciones que integran el OCED, en 1950 el de Suecia era de un 120 por ciento. En el 2005, tan sólo de un 90%. Que quede claro, la OCED ha tenido nuevos integrantes desde entonces, todos bastante ricos, lo cual queda claro que se juzga bajo estándares altos, pero adecuados aun así.

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2. Suecia, Finlandia, Noruega, etc. son economías poco ortodoxas: más socialistas pero también más liberales al mismo tiempo. Si bien es verdad que los impuestos a la renta en estos países superan ampliamente al de los Estados Unidos, también es cierto que el impuesto a las sociedades es mayor en EE.UU. Bastante mayor. Aproximadamente de un 40%, mientras que en ninguno de estos países mencionados supera el 28% (el menor de todos está en Islandia, que es de un 18%). image

De hecho, si se analiza el reporte de libertad económica ya mencionado, estos supuestos países socialistas están más de cerca de EE.UU (el cual ocupa el puesto 18) de lo que uno pensase. De los cinco países nórdicos, dos ocupan posiciones superiores (Finlandia en el 9no puesto y Dinamarca el 16, aunque de una diferencia bastante simbólica). Noruega, Suecia y Islandia, en sus respectivos puestos Nº 25, 30 y 65, ocupan posiciones menores, pero se puede argumentar que a) La diferencia entre Estados Unidos y Suecia es sólo de 0.16, lo cual tiene su relevancia pero no tanto como uno pensase luego, b) Noruega es un país petrolero, por lo cual posee un recurso que, al igual que ocurre con países del Golfo Pérsico como Bahrain, Qatar y los EAU, les permite costearse un estado de bienestar lujoso con menos consecuencias a la larga, y c)Islandia ha atravesado un proceso económico turbulento y difícil de explicar, pero que básicamente ha resultado en mayor intervencionismo económico en respuesta a su crisis bancaria, la cual irónicamente ocurrió debido a las barbaridades de su banco central y su interferencia en el sector financiero. En el otro indicador que existe de libertad económica, armado por la fundación Heritage, Islandia aparece bastante más alta.

En otro indicador bastante importante, llamado el Índice de la Facilidad para Realizar Negocios (no creo necesaria ninguna explicación de su significado), Escandinavia se encuentra entre los primeros 20. Dinamarca ocupa el 5to puesto (uno menor que EE.UU.), Noruega el 6to, Finlandia el 11, Suecia el 13 e Islandia el 14.

Para encasillar lo raro que son estas economías, podemos ver que Dinamarca está en el puesto 113 del índice de LE si se considera su política fiscal. Sin embargo, es 5ta en materia de estructura legal en cuanto a derechos de propiedad, onceava en regulaciones, vigesimocuarta en moneda sólida y vigesimoquinta en cuanto a la libertad de comercio. Si no se tomara en cuenta la política fiscal, Dinamarca ocuparía el cuarto puesto de la lista. Pero son socialistas.

Molyneux hace énfasis en otra cosa, lo pacífico que son estos países. Al ser la guerra una forma de planificación central, Suecia puede sentirse mucho más liberal que la belicosa águila del mundo que es EE.UU. La acumulación de riqueza sueca en la primera mitad del siglo XX también está argumentada en el hecho de que se mantuvo fuera de la Primera y la Segunda Guerra Mundial. De hecho, Suecia es el país con el mayor período de paz consecutiva en el mundo, no habiendo luchado una sola guerra desde 1809. No tener que preocuparse por gasto militar mayor alguno permite menos interferencia con el funcionamiento de la industria de un país. De hecho, todos estos países poseen un gasto militar mínimo: Dinamarca gasta el 1.6 por ciento de su PIB en el ejército, Finlandia y Dinamarca el 1.5 y Suecia el 0.9, comparado con el 4.7 de EE.UU.

3. Los estándares de vida en los países escandinavos no son tan excelentes como uno cree que son. Con un promedio de 100, el consumo per cápita en EE.UU. de 140 supera al poco superior de 120 de Noruega, y los 100 de Suecia, Dinamarca, Finlandia e Islandia. Si bien el PIB per cápita noruego de 60, 000 dólares (reitero, posee riquezas petroleras) supera al estadounidense de 48, 112 dólares, el promedio escandinavo es inferior en un 15 por ciento. Este ha sido superior en EE.UU. durante los últimos 50 años. El promedio nórdico hasta estado siempre atrás del estadounidense y nunca lo ha superado hasta el día de hoy. El consumo promedio de una persona en un país nórdico es del 51% de uno estadounidense, los noruegos teniendo el mayor con un 56% del estadounidense. Los suecos y los finlandeses, menos de la mitad.

¿Entonces, que se puede concluir? Si bien los países nórdicos son prósperos, no son perfectos. Y de hecho, su prosperidad se debe justamente a la aceptación de la libertad de empresa y comercio como fundamentos para construir una nación de mayor excedente. Como se ha explicado antes, el ejemplo de Suecia ayuda a fundamentar esto. Empezó como una de los países más económicamente liberales del mundo, luego empezó a aumentar un estado de bienestar y fue ahí que su riqueza empezó a descender, en vez de lo que uno piensa. Sin embargo, Suecia ha dejado más claro que ninguno de estos países como es la porción en libertad de su economía lo que le hace prosperar; desde los años 90' ha empezado a implementarse una serie de reformas que se podrían atacar de ser "neoliberales": privatización de servicios sanitarios, liberalización de capital en las áreas de telecomunicación y energía y una reforma del sistema educativo basado en los vales o vouchers. Se ha apuntado a reducir el gasto público y la deuda externa. En otras palabras, incluso los mismos que crearon este modelo ya lo cuestionan.

Lo que se encuentra en Escandinavia es una economía de mercado la cual posee aspectos muy liberalizados y que le permiten crear la riqueza suficiente como para gastar montones en un aparato burocrático de regalías, el cual no podría existir si no fuera por el ultracapitalismo rapaz de sus otras políticas. Pero no hay que engañarse: como Molyneux demuestra, sus fallas son claras, y su verdadero bienestar proviene de las épocas en las que seguían un modelo económico basado en la libertad. Así que no repitamos mitos arcaicos: Escandinavia demuestra, en su manera muy elocuente, que no existe tal cosa como un almuerzo gratis, y no se puede crear riqueza dividiéndola.


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
catarsisyharakiri.blogspot.com
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Reportaje
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