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El Terrorismo Mediático de la Guerrilla Guatemalteca

30/05/2013 04:13 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image Fuente de imagen: Blog de Fundación Contra el Terrorismo Autor: Antón Toursinov

Fuente: Web de Universidad Francisco Marroquín (UFM)

En 1996 en Guatemala se firman los Acuerdos de Paz que, aparentemente, ponen fin al conflicto armado interno iniciado en 1960. El país esperaba comenzar la nueva etapa de su historia, con esperanzas de construir una sociedad pacífica, próspera y unida. Antes de la firma de los Acuerdos, se aprobaron todas las leyes necesarias, entre las que se destaca la Ley de Reconciliación Nacional. Las negociaciones previas (entre la guerrilla y el gobierno) se habían realizado con éxito, sin embargo, muchos guatemaltecos, distraídos por los preparativos de la firma de los Acuerdos, no se percataron que los negociadores de ambos lados eran los propios guerrilleros: de parte del gobierno la comisión negociadora fue conformada por los exsubversivos que habían logrado entrar en las instituciones estatales.

Para principios de la década de los años 90 el conflicto armado se había agotado. Aparentemente ya se había restaurado el orden constitucional (no se puede olvidar la promulgación en 1986 de la nueva Constitución), los ataques terroristas y las operaciones contrainsurgentes cesaron. Se creía que la pesadilla había quedado atrás. Sin embargo la guerrilla, consciente de su inminente fracaso y falta de apoyo de la población guatemalteca, pasó a hurtadillas a otros terrenos del terrorismo: el terrorismo mediático y académico, con el claro objetivo de debilitar el estado a largo plazo.

Tomando en cuenta que los "maestros" del terrorismo guatemalteco son de la "escuela" soviética (y cubana), el camino que eligieron los subversivos está muy bien trazado y lo siguen al pie de la letra hasta la actualidad. Trataremos de identificar las estrategias de este terrorismo mediático que han utilizado los (ex)guerrilleros en dos campos principales de acción: la manipulación de la opinión pública internacional, como máxima prioridad a corto y mediano plazo, y el ámbito nacional, aprovechando el deficiente sistema de educación estatal guatemalteco, como la estrategia a mediano y largo plazo.

Presentaremos de manera resumida y esquemática las estrategias manipulativas, utilizadas (con éxito hasta hace poco) por los subversivos en la "época de paz".

Dominar la educación y el ámbito académico. En 1986, bajo la insistencia de la izquierda guatemalteca y aprovechando la nueva Constitución, se abre en Guatemala la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) bajo la dirección de Edgar Alfredo Balsells. Se utilizan la antropología y la sociología como dos ciencias sociales que a corto plazo permiten manipular más rápida y

cómodamente la "investigación" sobre la historia reciente de Guatemala. Inicia la época de la (super)producción "académica" (llena de falacias y paralogismos y sin ningún rigor científico) de la mencionada Facultad cuyo objetivo se cumple a cabalidad: se convierte en un reducto de la exguerrilla guatemalteca (basta ver el claustro). Cita de la página web de FLACSO sobre la metodología "científica" que se utiliza: "El marco teórico metodológico que ha servido como base fundante de las diversas publicaciones parte de lo legado por el marxismo".

Esta misma estrategia se logra con el apoyo de los facilitadores de los procesos de la paz negociada: los gobiernos de algunos países europeos y norteamericanos. Se otorgan becas por mayoreo a los "estudiantes desfavorecidos" para los posgrados en antropología, principalmente en las universidades noruegas, españolas y estadounidenses. El país se llena de los doctores en antropología quienes participan activamente en la preparación de los libros de texto sobre las ciencias sociales para las escuelas públicas y privadas, ocupan cátedras en las universidades nacionales y extranjeras, realizan "peritajes" forenses, etc. Y, por supuesto, llenan las estanterías de las librerías (más extranjeras que nacionales) con una exagerada producción "investigativa" publicada con fondos de los gobiernos-facilitadores y por las editoriales extranjeras.

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Los premios internacionales por la "defensa de los derechos humanos". Ahora se conoce el objetivo principal de estos premios. En las últimas entrevistas a los medios de comunicación guatemaltecos los guerrilleros han admitido que, por ejemplo, conseguir el premio Nobel para Rigoberta Menchú fue una tarea estratégica: se necesitaban los recursos para la insurgencia. Aunque la premiada traicionó a todos respecto a las finanzas: comenzando por la comunista venezolana Elizabeth Burgos, quien es la verdadera autora del libro Me llamo... y a quien la premiada ni siquiera mencionó en la entrega del cheque en Oslo y, dicho de paso, por alguna razón Menchú pone este libro en su bibliografía sin ser su autora; siguiendo por los propios promotores quienes no lograron que Menchú destinara el premio a la guerrilla; y terminando por los paisanos de la agraciada, que no han visto ninguna mejora en sus pueblos. Pero el Nobel le abrió las puertas mediáticas. Desde 1992 la doctora Menchú es noticia allá donde vaya, es conferencista en las universidades, experta en... etc. Es la figura idónea para la formación de la opinión pública internacional. Esto nos lleva la siguiente estrategia.

La victimización institucionalizada. De manera muy astuta los guerrilleros que negociaron la paz en Guatemala (recordemos, que eran negociaciones entre la guerrilla y la guerrilla), lograron crear artículos de amnistía en la Ley de Reconciliación Nacional que les favorecen a ellos (Se decreta la extinción total de la responsabilidad penal por los delitos políticos cometidos en el enfrentamiento armado interno) pero crean un vasto campo de la venganza contra el ejército (léase, el estado): Artículo 8.-La extinción de la responsabilidad penal a que se refiere esta ley, no será aplicable a los delitos de genocidio, tortura y desaparición forzada, así como aquellos delitos que sean imprescriptibles o que no admitan la extinción de responsabilidad penal, de conformidad con el derecho interno o los tratados internacionales ratificados por Guatemala. Casi de inmediato Guatemala se adhiere a los "tratados internacionales".

Preparado previamente el terreno de la victimización en el mundo y pasados 4 años de "perdón y amnistía", en 2000 Rigoberta Menchú, con el apoyo de sus camaradas y con la logística cubana, emprende la primera ofensiva en las cortes penales de España contra "los responsables del genocidio". La solicitud fue rechazada varios años después, no obstante, el objetivo fue logrado: la opinión pública internacional fue formada, las imágenes de los horrores del conflicto armado, presentadas por Menchú y demás "víctimas" en la prensa europea, mexicana y estadounidense se arraigaron en las mentes del público de allá y la palabra Guatemala se asoció fuertemente con los conceptos de injusticia, violaciones a los derechos humanos y guerra. Se crean las organizaciones no gubernamentales (ONG, en su mayoría dedicadas a la defensa de los derechos humanos), con el flujo inagotable de la ayuda económica internacional no fiscalizada por ningún órgano de ningún estado.

La dominación del espacio público nacional. Mientras se cumplían los objetivos de las estrategias anteriores, los exguerrilleros, con mucha cautela, preparaban el terreno de la ofensiva dentro de Guatemala. Desde los principios de la década de los 90 y hasta la actualidad han conseguido espacios públicos en los gobiernos de Guatemala, en el Congreso, en los órganos de justicia y en la prensa nacional. Con mucha precaución los exguerrilleros entraron en la Comisión de Esclarecimiento Histórico (CEH) y otras organizaciones semejantes que "contabilizaron" sin ningún rigor estadístico y científico (o, por lo menos, hasta la fecha no los han presentado) doscientas y pico mil víctimas del conflicto armado (que se convirtió en "guerra civil"), lo que horrorizó el mundo. La información sesgada sobre Guatemala, que vino al país desde el extranjero (y así, "la más objetiva") y la muerte de algunos clérigos "defensores de los derechos humanos", han permitido dominar la mente del público guatemalteco, en su mayoría joven e idealista. El espacio de la ofensiva final está listo. A partir del 2005 aparece un sinnúmero de columnistas exguerrilleros y afines en la prensa nacional que, primero de manera muy tímida, y luego con más fuerza (y más apoyo internacional), exigen castigar a los "genocidas", repiten los sofismas bien elaborados sobre "el exterminio de pueblos indígenas", "racismo", "discriminación", etc.

El terrorismo mediático se fundamenta en el primer principio de la percepción humana bien conocido no solo a los psicólogos, sino a todos los propagandistas: la primera información que recibe el destinatario es la más fuerte y quedará en la mente por siempre. Las respuestas se considerarán justificaciones. Y no se puede olvidar el famoso aforismo del propagandista nazi J. Goebbels: la mentira repetida mil veces se convierte en la verdad, que se ha convertido en el lema del terrorismo mediático de la guerrilla no dispuesta a perder.


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