Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Blog Catarsis Y Harakiri escriba una noticia?

Víctimas profesionales de hoy

16/02/2013 17:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las feministas radicales, las minorías étnicas, los homosexuales y otros activistas nos están llevando a un campo minado: no importa dónde pongamos los pies, nos vemos en apuros.

Víctimas profesionales de hoy

image

Autor: Joseph Epstein* Fuente: Revista Selecciones (Julio de 1991)

Siempre ha habido víctimas en el mundo; pero últimamente estamos presenciando una tendencia nueva y preocupante: a las personas les encanta sentirse víctimas. Se trata de una verdadera industria en expansión. Recuerdo haber visto un programa de televisión que hacía hincapié en los problemas de los padres solteros y adolescentes, y haber murmurado para mis adentros: ¡otro grupo de víctimas!

Todos estos grupos – los feministas, los homosexuales, los veteranos de Vietnam, los inválidos, los artistas, y varios más – se dicen indefensos, explotados, marginados. Según ellos muchos tipos de fuerzas impiden su progreso. La sociedad está organizada en su contra. La historia no está de su lado. ¿Qué hay delincuencia entre los jóvenes negros? El racismo tiene la culpa. ¿Qué hay una epidemia de SIDA? El culpable es el gobierno. Cuando la revista Time le pidió la opinión sobre la violencia entre los negros de las escuelas estadounidenses, la novelista negra Toni Morrison replicó: "Nada de esto puede ocurrir sin la complicidad de quienes gobiernan la escuela y la ciudad". Mientras que antes la gente se sacudía la condición de víctima realizando actos de valentía, parece ser que ahora se trata de revolcarse en ella.

Tradicionalmente, desde luego, las víctimas han formado parte de grupos minoritarios. Sin embargo, también se ha considerado víctimas a las mujeres, que en Estados Unidos representan una ligera mayoría. Por otra parte, los judíos y chinos, aunque son mucho menos numerosos que los negros o los hispanos, rara vez se cuentan como víctimas y, por lo tanto, casi nunca se les incluye en los programas que fomentan mayor representación de las mujeres y de los grupos minoritarios en el empleo. Una víctima es, pues, alguien que insistentemente afirma serlo.

Aun cuando las quejas de las víctimas tienen cierto fundamento existe la tendencia a explotarlo. De pronto el agraviado ya no pide; sino que exige. Los pronunciamientos públicos adquieren un tono de amenaza, en el que se borra la frontera entre víctima e intimidador. Se tiene la impresión de que las víctimas se aprovechan de la ventaja moral que les otorga su condición para dar un énfasis exagerado a sus argumentos, librarse de toda responsabilidad, pedir lo imposible y mostrarse indignadas si no se les da.

Debe de resultarles difícil a las víctimas persistir en su enojo – Jesse Jackson enfundado en un traje caro, la lideresa feminista Gloria Steinam en una fiesta de sociedad -, pero la indignación siempre parece estar al alcance de la mano. El secreto estriba seguramente en mantenerse siempre alertas a cualquier indicio de racismo, sexismo o repudio a la homosexualidad: cualquier pecado que pueda detectarse en una opinión oída al pasar. Para el resto de nosotros, desde luego la vida se convierte en un campo minado dentro de un pastizal; no importa donde pongamos los pies, nos vemos en aprietos.

Hace apenas unos días escuché que hay un nuevo eufemismo para "los inválidos": "personas con retos físicos". Es obvio que alguien tuvo que devanarse los sesos. No pude menos de pensar en el desprecio que tal vez sentirán por ese término las personas seriamente inválidas que conozco. El destino las ha golpeado muy cruelmente pero no me imagino a ninguna de ellas explotando su invalidez para ponerse la etiqueta de víctimas y sacar provecho de ello. Como no se consideran víctimas, poseen una enorme dignidad y exudan un callado heroísmo.

Hacen que las actuales alegrías de la condición de víctima – el supuesto de superioridad moral, o el pasarle a los demás la responsabilidad del propio destino – parezcan patéticas. Y nos recuerdan algo más importante: la mejor forma de convertirse en víctimas es pensar y actuar como tal.

Escrito en 1989 por Joseph Epstein. Condensado del suplemento dominical del "Times" de Nueva York (2-VII-1989). *Joseph Epstein, director de la revista American Scholar y profesor invitado de la Northwestern University, ha escrito ocho libros de crítica social.


Sobre esta noticia

Autor:
Blog Catarsis Y Harakiri (2284 noticias)
Fuente:
catarsisyharakiri.blogspot.com
Visitas:
500
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.