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La vida en la Tierra va gimiendo suave, mientras no acabemos con el especismo

30/07/2015 14:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"No tengo palabras para expresar mi repugnancia" --- Jane Goodall

Un acaudalado dentista estadounidense llamado Walter Palmer está acusado de matar a Cecil, un león de melena negra de 13 años de edad, que era considerado la estrella del Parque Nacional Hwange de Zimbabwe.

 

 

 

El hecho causó conmoción no sólo en el país sino en todo el mundo, quienes expresaron su indignación por el asesinato del animal en una cacería.

 

 

Es que Walter James Palmer pagó 50.000 dólares para matar al felino. A través de un comunicado aseguró que actuó convencido de que la cacería en la que participó era legal y que contaba con "todos los permisos" necesarios.

 

 

 

 

También expresó que "no tenía ni idea de que el león era conocido, estaba vigilado y formaba parte de un estudio hasta que finalizamos la cacería".

 

 

 

 

Y culpó a sus acompañantes: "Confié en la experiencia de mis guías profesionales locales para garantizar una cacería legal".

 

 

 

 

Agregó que "lamenta profundamente que proseguir una actividad que le gusta y practica con responsabilidad y en la legalidad se tradujera en la muerte de este león".

 

 

 

 

Según la Fuerza Especial para la Conservación de Zimbabue (ZCTF, en inglés), Palmer participó el 6 de julio en una cacería nocturna en el Parque Nacional de Hwange, en el oeste del país. Cecil fue atraído con una presa amarrada a un vehículo como cebo para abatirlo fuera del parque, de modo que técnicamente ya no sería ilegal cazarlo.

 

 

 

 

"Palmer disparó a Cecil con un arco y una flecha, pero este disparo no lo mató. Lo rastrearon hasta que lo volvieron a encontrar, 40 horas más tarde, y le volvieron a disparar con un arma", explicó el presidente de la ZCTF, Johnny Rodrigues, a medios locales.

 

Palmer debió cerrar su consulta, donde pusieron peluches de la fauna salvaje que acostumbra a matar.

 

 

Su cuerpo fue encontrado sin piel ni cabeza. Cecil era hasta el pasado día 1 la estrella de la reserva de Hwange, en Zimbabue, inmortalizado por miles de turistas. Un espectacular ejemplar de león de melena oscura de 13 años, el más grande de la región, líder de una manada compuesta por tres leonas y siete cachorros. 

 

Cecil murió por el disparo de una flecha y después fue rematado por un rifle. "Se trataba de una caza ilegal. Los tres atacantes no tenían licencia y estuvieron persiguiendo dos días al felino después de herirlo", cuenta Johnny Rodriguez, director del equipo de Conservación de Zimbaue a la edición digital de El País. "Tras más de cuarenta horas de caza acabaron con su vida de un disparo en las afueras de la reserva en la que vivía. Y se quedaron con su cabeza como trofeo", relata Rodríguez.

 

 

 

 Brent Stapelkamp, uno de los líderes del proyecto de conservación de los leones de Zimbabue de la universidad británica, recuerda a Cecil como un león confiado y fuerte. 

En entrevista con el diario The Telegraph Stapelkamp habla de la impresión que le causó la muerte de Cecil a manos del dentista oriundo de Minnesota Walter Palmer y su hatajo de cazadores a sueldo.

 

 

El investigador de 37 años de edad dijo que no tenía idea que esa foto donde aparece junto a otro león más joven llamado Jericho sería la última en la que se le vería haciendo lo que mejor sabía hacer: dominar a su manada y reinar toda el área donde vivía protegido de los cazadores.

 

En la actualidad tenemos a nuestro alcance muchas formas de ocio que son respetuosas con todos los individuos. Por desgracia, aun con todas las alternativas que tenemos,  el maltrato por pura diversión hacia los animales es algo muy vigente en nuestra sociedad.

 

En el artículo “La Cuestión de los Animales. Descubriendo las raíces de nuestra dominación sobre la Naturaleza y de los unos sobre los otros”, Jim Manson explica cómo algunas teorías localizan el origen del especismo aproximadamente hace 10.000 años, justo cuando el ser humano comenzó a tener visión ganadera y agrícola, apartándose por primera vez de la naturaleza y viéndose a sí mismxs como agente externo. A partir de ahí se expandió y se fue asentando. De este modo, cuando empezó la historia escrita, esta percepción ya estaba muy desarrollada, cogiendo fuerza en Grecia, Roma y los grandes imperios. Algunos teóricos defienden que fue la fundación del Cristianismo y el Judaísmo lo que transmitió la idea de que los seres humanos tienen un dominio sobre la naturaleza, pasando a ser esta percepción un pilar fundamental en nuestras sociedades occidentales.  

 

Los animales salvajes nunca matan por deporte, el hombre es el único para quien la tortura y la muerte del prójimo son divertidas en sí mismas. Cacería es un eufemismo cobarde que se asigna al asesinar de modo especialmente cobarde a criaturas indefensas. La caza es una especie de enfermedad mental.

 

Hay muchos amantes de la caza que están endurecidos para matar y para lo malo – monstruos repugnantes sedientos de sangre, acostumbrados a los gimoteos, a los que no hay nada que les guste más que los placeres ruidosos y embriagadores. Otros cogen gusto a la caza a causa de su cruda educación y forma de vivir, y no sólo cazadores de profesión, sino también algunos lugareños, los cuales, sin haber aprendido una ocupación humana sensata, sin reflexionar, no saben matar el tiempo de otra manera que con la caza.

 

La Dra. Jane Goodall, la más importante conservacionista de nuestros días ha dicho al respecto "Estoy impactada e indignada de escuchar la historia de Cecil, el amado león de Zimbabwe, no sólo me resulta incomprensible que cualquiera pudiera querer matar y lastimar a un animal en peligro de extinción (quedan menos de 20, 000 leones salvajes en la África actual)  pero el hecho de engañar a Cecil para sacarlo de la seguridad de un parque nacional para dispararle con un arco. No tengo palabras que pudieran expresar mi repugnancia. No sólo fue asesinado, sino que sufrió por horas antes de que finalmente le dispararan la bala final y que su cabeza fuera severamente y arteramente separada de su cuerpo. Y este es el comportamiento que es descrito como un "deporte" . Sólo una buena cosa viene de esta bala, miles de personas leerán la historia y también se sentirán conmovidos. Sus ojos se abrirán al lado obscuro de la naturaleza humana. Seguramente ellos ahora estarán más preparados para pelear por la protección de animales y lugares salvajes donde ellos viven. Dentro de todo hay esperanza".

 

El antropocentrismo es un concepto filosófico o idea que considera al ser humano como centro de todas las cosas y fin absoluto de la naturaleza. El antropocentrismo ha sido una idea dominante desde la formación de las primeras civilizaciones. Es un pensamiento que surge con más fuerza a partir del Renacimiento y como evolución del monoteísmo, heredado de la religión cristiana (Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semEjanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Génesis, Cápitulo 1, vérsiculo 1.26). A partir de la Época Renacentista, el ser humano se convierte en la medida de todas las cosas y los demás seres vivos son solo meros objetos de consumo, experimentación y análisis científico.

 

Consecuencia inevitable de la creencia antropocéntrica es el especismo.

Este término fue acuñado por primera vez en 1970 por el psicólogo Richard Ryder y consiste en la discriminación de aquellxs que no son miembrxs de una cierta especie (o especies) por el mero hecho de no serlo. Es decir, supeditar el respeto que merecen los intereses de un individuo al hecho de que pertenezca a una especie u otra.

 

Como era de esperar, según la mayoría de humanos, somos los seres que más respeto merecemos, ya que somos superiores a los demás. Los criterios en los que se basan para defender esa supuesta superioridad son de lo más variopinto y arbitrario: desde la inteligencia, al tipo de relaciones sociales que se establecen, pasando por cuestiones metafísicas, la posesión de un alma, etc. Todos bastante fáciles de rebatir a poco que nos enfrentemos a esta cuestión sin miedo a perder los privilegios que nos hemos otorgado a nosotros mismos desde hace miles de años.

 

 Aún así, el hecho de que tengamos tan asimilado el especismo no nos sorprende, porque desde niños nos han enseñado a que las demás animales están ahí para satisfacer nuestras necesidades. En la escuela, en los libros de texto infantiles nos encontramos ejercicios de unir al animal con el producto que “da”, el cerdo con el jamón, la gallina con los huevos, etc. y se complementa con visitas a las granjas-escuelas. Lo que nunca nos enseñan es cómo malviven las gallinas en las jaulas de batería ni cómo se le corta el cuello al cerdo colgado de una pata. Y eso es importante: el especismo tiene consecuencias, consecuencias nefastas para millones de individuos que son privados de su libertad y de su vida por el mero hecho de no haber nacido humanos.  Pero no todo se limita a Cecil, porque sea león y se encuentre en un Círculo de Consideración. El círculo de consideración sería un círculo trazado en base a un criterio que pensemos que marca la diferencia entre quienes merecen respeto y quienes no lo merecen. La cuestión es que no hay ningún criterio que deje dentro a todos los humanos y fuera a todos los no humanos, ya que hay humanos con sus capacidades intelectuales mermadas (bebés, algunas personas con diversidad funcional o trastornos del aprendizaje, ancianos con alzheimer, etc.) y hay animales no humanos con gran capacidad intelectual (como algunos simios, delfines, cerdos, etc.); lo mismo ocurriría con el lenguaje, con el uso de herramientas, con el tipo de relaciones sociales que se establecen y con cualquier ejemplo. No existe ningún criterio racional (obviamente, sobre fe no discutimos) que ampare a todos los humanos y a ningún/a no humano, lo que demuestra la escasa objetividad de quienes defienden el prejuicio especista. Hagamos algo para concientizarnos que nuestros vecinos de planeta necesitan y es mandatorio, el respeto que les podamos tener a sus vidas, a su dignidad, no sólo por que sea un león, un bonobo, un gorila, un delfín o un cualquiera... la vida es algo tan maravilloso y tan extraño que sólo un planeta de los millones y millones que tiene nuestro universo ha demostrado tener desarrollo de ella, ¿vida inteligente? De nosotros depende demostrarlo.


Sobre esta noticia

Autor:
Jean Bernstein (168 noticias)
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Tipo:
Opinión
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